SUS MEJORES SUEÑOS

Se durmió soñando que él también podía volar sobre las nubes, voltear preciosos castillos hechos con letras, flotar a través del cálido viento, mecido entre el celaje y, subido en su número favorito, deslizarse confortablemente sobre una monumental partitura cósmica de algodón blanco. Cantando de alegría de un punto a otro, de una recta a otra, de un segmento a otro. Yendo más y más rápido, dibujando su nombre en una hipérbole, y oyéndolo reverberar, cada vez, más y más alto…Mauro…Mauro…!MAURO, SALGA A LA PIZARRA, DE UNA VEZ, A RESOLVER EL EJERCICIO! –gritó la insistente voz. Una vez más, se había vuelto a dormir en clase de matemáticas.

CARIÑO, YA HEMOS LLEGADO…

-Papá, ¿tú no tienes frío?

-Estoy helado, hijo –respondió tembloroso.

-¿Dónde está el coche? –preguntó  el chico extrañado.

El padre arrugó el rostro. – ¿Íbamos en coche? –contestó serio.

Una voz se alzó de entre el vacío  estremeciéndoles – ¡por aquí!  –les profirió reverberando en rededor.

-¿Quién es usted?, ¿quién habla? – gritó el hijo.

-Sigan recto… ¡Estamos todos esperándoles!  ­–replicó de nuevo aquella voz

La madre y un puñado de familiares se agolpaban nerviosamente junto al vehículo mientras la voz resonaba una vez más.

-Despídanse rápido, hemos de irnos…

Una ambulancia irrumpió precipitadamente en la escena, de pronto, la luz y la niebla lo envolvieron todo.

EL ÚLTIMO “HOMÚNCULO ALQUÍMICO”

Nunca le recordaba lo que no se debía contar, como tampoco le decía cómo debía cuidarse de los demás ni de su propia abominación. Lo quería así; necio hasta el tuétano, básico de cuello para arriba… solo un cuerpo. Úrsula tenía experiencia, fue ella quien capturó al “Golem”, quién desmembró a “Frankenstein”, y quién atacó a los “Nexus-6” cerca de la puerta de “Tannhäuser”. Ahora, su “homúnculo alquímico”, estaba a punto de cumplir dieciocho años, y no se rebelaría contra su creadora como sus predecesores. Era perfecto. Pronto lo liberaría y, esta vez, sí cumpliría con su cometido.